La opinión de -Omar Ortega-en-Mirada Pública del Edomex «Como nunca antes»
«Como nunca antes»
Por: Omar Ortega
Tú y yo sabemos que el Edomex está “como nunca antes”
Tú y yo lo sabemos, aunque el spot diga otra cosa: el Estado de México está como nunca antes; pero en miedo, en extorsión y en un transporte que no llega. No es discurso. Es la rutina de quien abre la cortina con sobresalto, de quien se sube a la combi apretando el teléfono, de quien se persigna antes de cruzar la puerta.
El cobro de piso se volvió el peor impuesto de la vida diaria. Abarca a ambulantes, locatarios, pequeños negocios y empresas formales. Donde hay cobro de piso no hay mercado: hay renta criminal. Eso rompe cadenas de abasto, encarece precios y destruye empleos. Hoy el Edomex aparece entre los estados con más víctimas de extorsión. No es un rumor: es la historia que se repite cada mañana. Sí, el Estado de México como nunca antes sufre el cobro de piso.
En el transporte público la historia es igual de dura. Robos en unidades, asaltos en rutas conocidas, el “ya se la saben” como saludo macabro. En los primeros meses de este año, se denunciaron más de mil atracos en camiones y combis del Edomex, diecisiete asaltos por día, más de la mitad del total nacional.
La percepción acompaña los datos, las encuestas de victimización reportan tasas altísimas de robo o asalto en calle y transporte. Son números, sí, pero sobre todo son rostros: el del estudiante que llega tarde por esperar otra unidad “menos llena”, el de la madre que no duerme hasta leer “ya llegué”, el del chofer que maneja con la navaja al cuello.
Aun así, hace unas semanas se coqueteó con subir la tarifa, cobrar más por lo mismo no es política pública: es impudicia. La discusión quedó en “pausa”, pero ahí está la tentación, incluso algunos transportistas la semana anterior, solo pasando el informe subieron a la mala la tarifa. La prioridad no puede ser el pasaje. La prioridad es que el usuario llegue seguro y a tiempo.
La movilidad hiere también a otros trabajadores, en plena edad productiva: muertes y lesiones de motociclistas, no es una moda ni un destino. Es falta de reglas claras y de aplicación pareja de la ley. En el Edomex la impunidad también circula sin casco y sin placas y los policías cierran los ojos sin ver lo que no les conviene.
Desde Palacio se insiste en la narrativa de “como nunca antes”, y sí, coincido: como nunca antes se normaliza que un comerciante pague tributo criminal para abrir, que un chofer conduzca con miedo y que una familia sólo respire al leer un mensaje de WhatsApp. Como nunca antes se usó el spot para tapar lo que la calle grita.
Aclaremos algo: el PRD en el Edomex nunca ha estado contra la redistribución. Al contrario. Los programas sociales nacieron para dar dignidad, no para pedir votos. Defendámoslos. Auditémoslos. Blindemos su operación del uso electoral. La justicia social no se mide en mítines; se mide en mesas llenas y en medicinas surtidas.
Tampoco es menor la grilla interna del gobierno estatal. Las tensiones en el equipo de la gobernadora se sienten en la operación cotidiana. Lo que no se vale es que los pleitos de partido terminen en parálisis pública. La factura la pagan las familias mexiquenses que ya cargan con inseguridad y carestía también de terror, semana a semana suben los precios de alimentos básicos.
Tú y yo lo sabemos: el Edomex está como nunca antes, pero no para bien. Por eso estaremos del lado de la gente. No pedimos milagros: pedimos Estado. No pedimos discursos: pedimos resultados. No pedimos más spots: pedimos seguridad.
La lucha continúa. Por el derecho a trabajar sin extorsión, a movernos sin miedo y a vivir con dignidad en el estado que construimos entre todas y todos.
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