Tláloc bajó a la Tierra y encontró llaves vacías
Tláloc bajó a la Tierra y encontró llaves vacías
Omar Ortega, mexiquense y diputado local del PRD Estado de México.
El miércoles 29, en pleno centro de Toluca, Tláloc bajó a la Tierra. No vino a bendecirnos con lluvia, sino a reclamarles a los políticos la sequía de resultados que vive el Estado de México. Porque sí, el agua escasea, pero los pretextos del gobierno corren a chorros.
Los dos últimos años, coincidiendo con esta administración, han sido los peores en materia de desabasto. Colonias completas pasan hasta ocho días sin una gota, pipas llegan tarde o bajo condición, y la Secretaría del Agua parece más oficina de excusas que de soluciones.
No tener agua en casa no es solo abrir una llave seca. Son personas que no pueden cocinar o lavar la ropa, familias que compran garrafones a cincuenta pesos, es pedir favores para lavar los uniformes escolares y la ropa del trabajo, niños con infecciones por agua sucia. Es cargar cubetas, almacenar en tambos y vivir sin dignidad.
Sí, este año Tláloc fue generoso y llenó las presas. Pero las presas llenas no son mérito del gobierno ni garantía de agua en los hogares. Son un regalo de la naturaleza que no corrige la falta de planeación. Mientras en las alturas el agua abunda, en las casas sigue faltando. El agua existe, lo que falta es voluntad, gestión y transparencia.
El Estado de México pierde más del 40 por ciento del agua por fugas y redes viejas. Casi la mitad se tira antes de llegar a los hogares. En estos días, el Congreso discute el presupuesto estatal y se presume un aumento histórico para la Secretaría del Agua, pero los resultados siguen secos. El dinero no sirve si no se traduce en litros en la llave y confianza en la gente.
Por eso desde el PRD exigimos tres acciones simples y posibles:
Primero, un plan urgente de reparación de fugas que reduzca pérdidas del 40 al 30 por ciento en dos años. No se necesita milagro, se necesita trabajo.
Segundo, un tablero ciudadano de transparencia para que cada mexiquense sepa cuánta agua llega a su colonia, cuántas fugas se atienden y cómo se gasta el presupuesto. Sin información no hay rendición de cuentas.
Tercero, un programa estatal de captación y reúso de lluvia, para aprovechar lo que Tláloc da y no depender solo de presas o pipas, repartiendo favores electorales.
El PRD del Estado de México volvió a las calles el 29 de octubre junto con vecinas y vecinos para recordar que la sed del pueblo no se apaga con discursos. Seguiremos recorriendo colonias, escuchando a la gente y señalando los errores de este gobierno, pero sobre todo buscando soluciones reales.
El agua no es un favor, es un derecho. Negarla es un crimen social. Y mientras la llave siga vacía, nuestra voz seguirá llena de razones.
La lucha continúa, por el derecho a abrir la llave y que corra agua limpia, no pretextos.
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